El cuento de Doña Mala Racha

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Érase una vez una señora que llamó a nuestra puerta. Iba vestida con un extraño atuendo y dijo llamarse Mala Racha. Hasta que apareció, hasta ese preciso momento todo marchaba sobre ruedas. Nos las prometíamos felices, el ascenso a la categoría de honor parecía un hecho y pensábamos en comernos todas las perdices.

Al llegar esta señora, vieja, fea, con una horrible verruga en la punta de su nariz, aunque a decir verdad, no llevaba a cuestas la típica escoba de las brujas, ese personaje tan típico de todo cuento infantil. Pero asustaba. Carajo si asustaba. Comenzó a lanzar por su desfigurada boca unos improperios en un idioma desconocido a modo de hechizo, a la vez que gesticulaba. La pócima estaba hecha y echada quedó.

Desde ese momento algo comenzó a fallar. Por todos lo poros de mi piel se instaló un nuevo parásito. El sudor frío. La sangre se tornó helada y la temperatura de mi cuerpo no paró de descender. Malestar y miedo. ¿Miedo provocado por el hechizo o malestar por si se cumple? ¿Será un hechizo o mi miedo al fracaso?

Creo que algo pasó. Porque como dice el refranero popular galego: “eu non creo nas meigas pero habelas hainas” (no creo en brujas, pero las hay), desde aquel misterioso instante, todo cambió.

Nuestros jugadores se olvidaron como marcar goles, que como todos sabemos son amores y sin ellos, el ascenso se puede difuminar, pues Doña Victoria no aparece. Tantas plazas que habíamos conquistado, gracias a nuestro futbolero ejército, tantas y tantas victorias en otras tantas batallas, tantos sueños de felicidad, tanto paraíso allá en el cielo llamado Liga de las Estrellas … ¿Por qué apareciste Vieja? ¿Porqué Mala Racha?

Cuentan que de 29 puntos en la 1ª vuelta pasamos a 22 en los mismos partidos de la 2ª. Dicen también que de 23 veces que besamos las redes en orgásmico gol, sólo lo hemos hecho 13 veces. Ni que entráramos en una nueva virginidad mística con el gol, y de disfrutar del amor pasamos a la espiritualidad mística.

Los más ancianos no dan crédito a este terrible maleficio. Algunos prolíficos vecinos como Agirretxe con 5, Griezman y Bueno (4), Prieto y Anso (3), Zurutuza y Nsue (2) han perdido la magia del gol y salvo Bueno que hace honor a su nombre que ha marcado 3, los otros llevan 1 o ninguno como Imanol, el mejor amante que pensábamos iba a ser. Nuestros mejores amantes se estan convirtiendo en castos y puros contempladores de la Joven Portería Rival.

Contemplan y miran pero no meten. Esa fue la frase que exclamó el druida cuando me tocó ir a acabar con el diabólico maleficio. Nuestro druida, anciano sabio donde los haya, preparó un brevaje que esperemos sea eficaz a la mayor celeridad y dijo:

Lugo: que beban 9 gotas de este mágico licor, dentro de los 9 círculos concéntricos que prepararás, cuando la luna nazca con su trémulo brillo y las estrellas no reluzcan. Repítelo tantas noches hasta que la tormenta aparezca. Notarás desaparecer el hielo de las venas y la vida fluirá. El interés por el gol crecerá y tus chicos volverán a meter. Meterán y dejarán la contemplación.

El druida siguió hablando y concluyó que la señora Mala Racha desaparecería de nuestras vidas, el gol volvería y la victoria sería realidad en nuestra vida. Esperemos que esto sea cierto y este cuento termine como debe: Fuimos felices, ascendimos a 1ª con goles y sin canguelo y comimos mogollón de perdices.

Y colorín colorado este cuento……

Por Lugoerreala

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