CUENTAME UN CUENTO (una emotiva historia)

El Viernes 14 de Enero, apareció publicado esto en el Foro del Diaria Vasco. En cuanto la he leido no he podido evitar que afloren mis lagrimas, y eso que me cuesta llorar una barbaridad.

He decidido compartirlo con todos vosotros, fieles aficionados Txuriurdines. Exte es el Texto:

 

CUENTAME UN CUENTO

 

por 28demayo el Vie Ene 14, 2011 5:03 pm

Un cuento para aquellos que se han “quitado”de la Real porque no estan de acuerdo con la opinion de 8 jugadores de la Real, para que reflexionen, pero sobre todo para aquellos que saben que es imposible hacerlo.

Me llamo Koldo y nací el 23 de abril de 1981. Mi padre dice que vine al mundo en el mismo momento en que Zamora metía el gol que nos daba la primera liga. Y que él, que estaba en Gijón fue el que mas fuerte cantó el gol, porque tenía doble motivo. Dice que intentó por todos los medios llamarme Jesus Mari, como el mitico Zamora, pero mi madre,mas sensata no le dejó. Por eso me llamo Koldo. Mi padre me contaba esa historia siempre que me veía triste porque la real había vuelto a perder, y mi madre le sonreía con ese gesto de complicidad, que podía dar a entender que cubría una mentira piadosa.

Nunca quise investigar la hora exacta de mi nacimiento. Era el chico mas afortunado de todo Donosti, porqué iba a sospecharlo. Todos los días, desde que tengo uso de razón desayunaba encima de aquella bandeja de la real campeona.

Colocaba mi cola cao encima de la cara de Zamora y las galletas donde la gente alborozada celebraba el gol mas importante de la historia de la real, mientras a mi, me daba por nacer. Mi padre me señalaba a un señor con la cara tapada, en aquella mítica bandeja ,entre toda la afición desplazada a tierras asturianas y me decía que era él, y luego me contaba montones de historias increíbles sobre el viaje mas maravilloso que según el decía había echo en su vida. Y yo me tomaba el cola cao sobre el momento mas increíble de la historia realista.

Soy socio desde que nací gracias a mi padre. La segunda liga la viví en sus brazos. Dice que con la euforia me lanzó hacia arriba y casi me caigo sobre las gradas del viejo Atotxa. Con 6 años me llevó a Zaragoza, a ver nuestra primera final de copa, de esa si me acuerdo. Me acuerdo de ver los penaltis solo porque mi padre preso de los nervios se había marchado al baño porque no podía verlo. Recuerdo que cuando Arconada paró su penalti un estallido de júbilo entre los miles de realistas desplazados me hizo sentir algo que pensé que no volvería a pasarme. Mi padre apareció unos minutos después llorando. Lloraba de alegría, que como el me dijo, también se puede.

Compartimos asientos en Atotxa viviendo grandes noches europeas, cada cumpleaños el me regalaba una camiseta de la Real, y así fueron pasando los años, llegó Anoeta y seguimos fieles a nuestros colores y juntos acudíamos al estadio, yo con mi camiseta y el con aquella bufanda que llevó a Gijón y sabía de la veracidad de todas sus historias. Vivimos el cinco a cero al athletic que nunca olvidaré y llegó aquel partido en Vigo donde volviamos a jugarnos la liga. Por fin iba a escribir mi propia historia sobre otra bandeja de campeones donde desayunarían mis hijos cuando los tuviera. Pero aquella historia no traía un final feliz. Vi a mi padre y a toda una grada llorar como lloran los valientes. Con la cara despejada y la cabeza alta. Mi padre me dijo que eran lágrimas de orgullo. Yo no lloré. Me sentía orgulloso de aquel equipo que había intentado cambiar el cuento, y sobre todo de toda esa gente que creyó que los sueños a veces se cumplen.
Y llegaron las malas temporadas, la lucha por no bajar y el año del descenso.

Aquel año viajé con mi padre a Valencia, casi estábamos desahuciados, pero nos negábamos a creer que nos podía pasar a nosotros, esas cosas les pasan a otros, no a los que desayunamos sobre la bandeja de campeones. Y bajamos. Y volvió a llorar mi padre junto con todos los que nos desplazamos a aquel viaje al infierno. Pero no lloró como en Gijón, no eran las lagrimas de Zaragoza, ni siquiera aquel llanto de Vigo. Eran las lagrimas de la derrota. Las lagrimas de fustracion.

Yo no pude mas. No lo soporté. Y rompí mi carnet de socio, colgué la bandeja en un armario y volví a desayunar sobre el mantel a cuadros. No hice caso de lo que me contaba mi padre, no quise escuchar mas cuentos. Me quité de la Real, como si se pudiera hacer algo así. Y el primer partido en segunda, mi padre salió solo de casa con su bufanda de Gijón. Yo por otro lado me fui a dar un paseo para evadirme de todo. A quien le importa lo que haga la Real. Pero mi cuerpo me llevó hasta las inmediaciones del estadio y desde fuera vi a la gente entrar, vi a mi padre triste y solo entrar también y me sentí mal. Como el capitán que en cuanto entra un poquito de agua abandona el barco. Durante aquel partido dí vueltas sobre el campo de fútbol y según escuchaba el rugir de la gente me imaginaba lo que pasaba dentro. Y comprendí que uno no se puede quitar nunca de esto. Al día siguiente fui a las oficinas de la real a explicarles que mi perro me había roto el carnet, y volví a ocupar mi sitio junto a mi padre todas las semanas. Todavía nos quedaba llorar en Vitoria, pero al fin después de celebrar el centenario de nuestra Real llegó el año del ascenso.Y llegó el partido contra el Celta. Había que ganar. Aquel día fui yo solo. Mi padre peleaba contra una terrible enfermedad en un hospital cercano al estadio y me dio su bufanda de Gijón para que nos diera suerte. Doble suerte. Aquel día ascendimos y nació mi hijo. Por la tarde fui a contarle todas esas buenas noticias. Estaba en aquella cama resistiendo, como si no quisiera morirse con la real en segunda. Le conté que habíamos ganado, y que cuando metió el primer gol Xabi Prieto en ese instante nacía su primer nieto, que por eso le habíamos puesto de nombre Xabi, que la historia siempre se repite.

Sonrió, me miró con los mismos ojos que le miraba yo cuando era pequeño, aquellos que decían cuentame lo que quieras que me lo voy a creer, y se fue para siempre. Y aquella tarde lloré.

No le conté que sabía que yo había nacido unas horas antes del gol de Zamora, que sabía que el no fue al partido mas importante de la historia del club por verme nacer, y tampoco le conté que su nieto nació aquella mañana del día del ascenso y que yo tampoco pude ver aquel partido, lo que si es verdad es que la historia siempre se repite. Hoy en día mi hijo toma sus papillas sobre la bandeja de campeones y todos los domingos vamos a ver a la real, yo con la bufanda de Gijón y el en mis brazos con su camiseta de Xabi Prieto y siempre que se ponga triste porque pierda la Real, le contaré la historia de que el día que nació a la m isma hora la Real subía a los cielos y que el señor de la cara tapada en la bandeja de campeones era su abuelo.

 

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NUNCA CAMBIARAS DE COLORES…

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ESCRITO POR PERKAIN EN EL FORO PRIMERAN.COM

Aunque por naturaleza soy dado al transcurrir trivial y disfrute relajado de las simples y pequeñas cosas de la vida, hay ciertos días en los que a uno le da por reflexionar sobre temas profundos, filosofar a granel y ponerse trascendental.

Algo de eso me pasó el otro día. En una sobremesa al uso, de charla intrascendente, salió a colación el anuncio éste de la camiseta de Keler y el lema que reza en el mismo: esa conocida frase de “podrás cambiar de religión, ideologia, hasta de amor, mujer etc… pero nunca cambiarás de equipo de futbol”. Y la cosa es que, frente a las muecas de asquillo y manifestaciones de incredulidad de las mujeres (eran todas mujeres las que así se mostraban, lo siento, va sin segundas) y junto a los argumentos de otros contertulios que remarcaban la exageracion de tan contundente slogan, alguno que otro intentabamos explicar que creiamos que la afirmación, aunque pudiera sonar chocante, no iba tan desencaminada.

Ante las miradas de horror de alguna que otra fémina, escandalizada sin duda por el especimen de primate simplon y de dudosa escala de valores con el que estaba de tertulia (dar tamaña importancia al futbol, a esa cosa, que horror), les conte una anecdota que, a mí, personalmente, me marcó mucho, y me dio tema para pensar que, aun en momentos o situaciones autenticamente jodidos que te toca afrontar en la vida, siempre hay aspectos que te maravillan de algun modo. Alla va la anecdota (si no me equivoco, en este mismo foro pude leer algo similar a otro forero…pido perdon si no soy original):

Tuvimos un familiar cercano que, en su avanzada edad, el cabron del Alzheimer le despojó de sus recuerdos, de sus nexos sentimentales con la familia, de su personalidad, bagaje vital, recuerdos… Es una enfermedad que convierte a las personas en anónimas carcasas casi huecas carcasas de lo que fue una persona. Ese familiar mío llegó al punto dramático de no reconocer a su mujer, a sus hijos o nietos, de no tener recuerdos personales, de no recordar quien era siquiera… solo debiles retazos descosidos de la memoria, reconstruidos en plan Tetris en su enferma mente. Quienes hayais tenido alguien cercano en esa situacion, sabréis que suelen tener accesos de enfado, desolacion, de total desamparo… porque,en la desorientacion vital en la que se encuentran, no suelen comprender la actitud de los familiares o amigos (desconocidos para el) que le rodean. No es extraño, por ejemplo, que se empiecen a vestir para ir a trabajar (con 80 años), o empeñarse en que le han llamado por telefono desde la mili, o yo que sé, y la sufrida familia, normalmente con la mujer a la cabeza, debe capear el temporal de la mejor manera que puede. El familiar al que me refiero solía traer de cabeza con estas cosas a su mujer e hijos… hasta que alguien comentó que el unico momento en el que estaba tranquilo sin sufir por esos mordiscos de angustia de la enfermedad, era cuando veia un poco de ciclismo o futbol, y sobre todo cuando echaban a la Real por la tele…

Y era cierto… cuando jugaba la Real, esa persona desorientada encontraba su norte en esos tios vestidos de txuriurdin, porque ello colmaba su atencion y su (sin)vivir… y encendia su pasión: “Baina zer egin dik horrek, bakar-bakarrik zioken-eta!! Ez hakiyok pasa horrea, bota zak herorrek, aluba!!”.. Y si le preguntabas sobre jugadores de la Real a esa persona que no sabia ni quien era él mismo, ni donde trabajó, ni quienes eran su mujer o hijos, te decia, por ejemplo, “Mendiluze, ona ona”, o “zeinek gelditu Ansola? A, ja ja ja, aixkiria!!!”.

Tal es así, que a alguien se le ocurrio la idea de grabar un partido de futbol, uno en que la Real jugaba bien y ganaba (me suena que era contra el Celta (?), pero no se, iban de rojo), y se usaba de comodin cuando el anciano se ponia dificil de tratar: se le ponía la cinta y se le avisaba de que jugaba la Real. Era la época de Kodro y compañia, ni puta idea tenia de quienes eran, pero obviamente eran de los mismo equipo que Mendiluze, Ansola, Aranbarri, Boronat, Martinez y otros tantos… de su equipo, vaya. Suficiente. Se sentaba, y a disfrutar y a sufrir. Si te sentabas a su lado en ese momento, no te conocia, como siempre, pero estabas viendo la Real con él, luego eras majete, te sonreia, y señalaba la tele, resoplando. A mí, no me salia de las entrañas mas que acariciarle la espalda, snreir con ojos tristes, y acompañarle en sus animos y en sus uyyys.

Vosotros no se, pero si tengo la cruel suerte de que en mi vejez sucumba a tal enfermedad, si llego al estado de perder tierra con la vida de tal modo que no conozca ni a mi mujer, ni a mis hermanos, ni a mi familia, a la situacion de no recordar quien soy y qué carajo pinto en este mundo, si llego a la tesitura de poner desgraciadamente a mi familia ante tal panorama y tamaño reto sentimenta y vital, hay pocas escenas que me puedan resultar entrañables de tal espantoso destino… y una es ésta:

Me veo dando la paliza a mi mujer con que debo ir a ver a la Donostiarra ganar la Kontxa, o con que he quedado con mi amigo Txanko para tomar unos potes (el pobre Txanko igual ya la habrá palmado 15 años antes), me veo enfrentado a mis hijos que no me pueden sujetar ni convencer, me veo avinagrado por esos desconocidos que no me comprenden, y en esto que un chavalin me agarra del brazo suavemente y me dice: “aitona, lasai, nora zoaz, oraintxe Realak jokatu behar du-eta”.

Y me veo viendo que en la tele (o en el Maxi VideoLife Projector 3D o lo que se vea entonces) aparecen unos tios vestidos de txuriurdin a jugar un partidom, mientras la gente ruge en el Anoeta Berri. No tendré ni puta idea de quienes son, pero sabré que son del mismo equipo que Kortabarria, Arconada, Zamora, Darko, Griezmann, Illarramendi… y me veo sentandome en el sofa atento-atento, fijandome como un poseso en el arbitro, y chillando, como siempre “Baina, ireki, motel, ireki eskubitara!!! Joe, ke manta!! Hori, hori!!”. Y en esto, el chavalin que me ha llevado al sofa, se pone a mi lado, y me pregunta sobre si Illarramendi era tan bueno como es su hijo, que sale en la tele jugando. No tendré ni puta idea de quién es el hijo de quien me habla el chavalin, ni tampoco tendre ni puta idea de quién es ese chavalin. Pero me veo sonriendole, porque le gusta la Real, y me habla de la Real, majo chaval, y me veo que nos quedamos los dos unidos por lo txuriurdin, mientras al chavalin no le sale de las entrañas mas que acariciar mi espalda encorvada, sonreir con ojos tristes, y acompañarme en mis animos y en mis uyyys..

(Vale que a muchos os parecerá este texto una frivolidad, o que a otros os parezca una mierda melodramatica digna de los telefilmes de Antena 3 de los sabados por la tarde; pero el otro dia, en esa sobremesa, a mi me dio por pensar sobre la obviedad de que cosas pequeñas para algunos pueden ser muy grandes para otros, y, sobre todo, llegué a la conclusion de que me molesta tener que explicar ciertas cosas a cierta gente que pone cara de asquillo ante algunas opiniones de primate… gente que no son Vicente Ferrer precisamente. A la mierda con esos pedantes!! Quien haya sido ese chavalin acariciando una espalda, quien haya agradecido ese nexo que da pie a esa comunion con esa carcasa de persona angustiada, sabrá de lo que hablo. )


A modo de responso por la muerte de un AMIGO

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Este post aparece publicado en el foro Erreala Primeran. es un escrito muy emocionante en el que el forero  Pepe Koete recuerda a su amigo Antonio Chimeno, de la Peña Nazarena, fallecido hace dos dias:

Es difícil hacer el resumen de una vida tan intensa en unas breves líneas, más cuando la persona sobre la que tratamos era algo introvertida y, aún más, cuando el creador de tales líneas no es muy dado en inmiscuirse en la intimidad de sus allegados. Como nunca me ha gustado que me acribillen a preguntas sobre mi vida personal, tomé la costumbre, hace mucho, de no hacerlo con los demás. Prefiero dar libertad a mis amistades para que me cuenten sus bonanzas y cuitas cuando se les apetezca.

A Antonio se le apeteció hacerme un esbozo de su vida durante un viaje en uno de tantos autobuses que nos conducían allá donde jugara nuestro equipo. Con lo que me contó y con lo que observé durante nuestras convivencias os ofrezco estas leves y esclarecedoras reseñas:

Antonio Chimeno Beneitez, hijo de emigrantes zamoranos, nació en Donosti en el año 1964. Nunca se cansó de repetir que se crió en la Calle de Matía, sita en la capital donostiarra. Este detalle era todo un motivo de orgullo para él.

Muy pronto sus padres se trasladaron a Hernani, donde completó su niñez y vivió su adolescencia.

Tiempos muy convulsos campeaban, a finales de los 70 y principios de los 80, en esa localidad gipuzkoana. Antonio los sufrió como uno más.

El peor de los males durante esa época fue la sombra alargada y pavorosa de la heroína, horror que doblegaba a todas las capas sociales y droga que no hace héroes a los que la consumen, sino esclavos. Antonio fue uno de ellos llegando, incluso, a robar y traficar para rendirle culto al estupefaciente de los “héroes”.

A causa de la heroína y de las terribles luchas intestinas del pueblo euskaldun, Antonio dejó en su camino a muchos amigos, tanto es así que me contaba que de su cuadrilla, de unos 20 colegas, sólo quedaba vivo y cuerdo él, esto, desgraciadamente, hasta hace dos días.

Padeció, como muchos de sus compañeros, la ignominia de la cárcel. Sus tatuajes en los brazos así lo delataban.

Mas Antonio, un luchador nato, supo liberarse de la prisión de la droga mortal y de sus consecuencias demoledoras.

Conoció y se enamoró de una mujer, se casó, y se le murió demasiado pronto en un accidente de circulación.

Volvió a salir a flote casándose en segundas nupcias con Estrella, una guapa chica de Dos Hermanas, Sevilla, que residía en Gipuzkoa. Ella también había enviudado recientemente y le regaló a Antonio su juventud y la hermosura de dos niños encantadores.

Muchas fueron las poblaciones que los acogieron, tanto españolas como italianas. Se buscaban la vida como podían y trabajaban en lo que saliese, principalmente, él, de camarero, humilde y honrosa labor como cualquier otra.

Tras varias mudanzas dedicadas a la mera supervivencia recalaron, por fin, en Dos Hermanas, la tierra que vio nacer a Estrella. Él, supongo que con el transcurso del tiempo, se sintió desplazado y, para recuperar el sabor de su tierra, fundó por su cuenta y riesgo la Peña Nazarena de la Real Sociedad en Sevilla (nazareno es el gentilicio de Dos Hermanas). Sin conocer a nadie más dio de alta a tal asociación deportiva en el registro de la Junta de Andalucía, nombrando a su familia como directivos del grupo pues, como digo, no conocía a ningún txuriurdin más en tierras nazarenas ni hispalenses.

Algún anuncio en el periódico atrajo a algún errealzale. El boca a boca hizo el resto de, lo que es ahora, un grupo de treintitantas personas.

Fui uno de los tremenos afortunados al conocer la noticia (de puro rebote), pues como yo había, y hay, muchos aficionados a la Real por todo el mundo que viven el equipo en absoluta soledad.

Antonio, para su desgracia, tenía hepatitis, de ahí su cansancio habitual, su malhumor (que me encandilaba) y su exigua pensión de la Seguridad Social. A pesar de todo, miles y miles de kilómetros nos acompañaron a él, a mí y a más integrantes de la peña por esos estadios, primero de 1ª y, después de segunda división.

Pocas personas tan sensatas y ecuánimes he conocido en mi vida como él. Bajo sus, casi siempre rezongantes palabras, se escondía un corazón inmenso que pregonaba verdaderas libertad y justicia.

Con exquisita diplomacia (soslayando conscientemente su iracundia habitual) solventaba con maestría cualquier disputa en el interior de su/nuestra peña.

Mientras, en casa, no paraban de venir problemas: Su mujer y él enfermaban a menudo, su hijo díscolo tuvieron que ingresarlo en el reformatorio, su hija tuvo un bebé de padre gitano que, afortunadamente, se desentendió de la niña al no querer esposarse con la madre (entre los gitanos el tema de los bebés ilegítimos es muy delicado), accidentes varios de circulación de toda la familia. Era rarísimo que, cuando me comunicaba con él, no me contase algún problema fastidioso en el seno familiar.

Pero Antonio, como siempre, supo salir adelante: Su hijo se está convirtiendo, poco a poco, en una persona tan sensata como el padre. Su hija cría a una niña preciosa entre algodones y su mujer, y presidenta de la Peña Nazarena, superó varias enfermedades.

Así, a grandes rasgos, era Antonio, un superviviente más de esta cruel y egoísta sociedad. Y Antonio continúa sobreviviendo, aunque dentro de unas horas se convierta en ceniza, pues una de sus creaciones más hermosas, la Peña Nazarena, la forma un grupo de buenas personas unido, con las ideas claras, que seguirá luchando, como hizo en gran medida él mismo, por la dignidad de un club tan especial y grande como la Real Sociedad de Fútbol, su club, nuestro club.

Antonio Chimeno Beneitez, un hombre luchador y honrado, mi amigo, mi hermano, mi abuelo. No sabes (ni yo sé, aún) lo que voy a echar de menos tus justas riñas y tu mera presencia.

 

Estuviste, estás y estarás siempre a mi lado, aitona. Te quiero. Hasta siempre.

Escrito por: Pepe Koete

ORGULLO ( por tribunako1 )

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Foto: DV

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Rescatamos este post escrito por el Forero Tribunako1, el cual nos parece muy emotivo y refleja la realidad de los aficionados Txuriurdines. El Post es el siguiente:

Si, es verdad, estamos en segunda. Si, es verdad, es la sexta jornada de Liga. Si, es verdad, solo hemos ganado 3 partidos.

Pero tambien hay otras muchas verdades. Es verdad también, que el partido de este domingo estaba marcado en rojo desde antes de comenzar la Liga, desde el día del sorteo. ¿La razón? Muy sencilla. Era el primer partido, contra un equipo que aspira al ascenso, plagado de jugadores con experiencia, tanto en Primera como en Segunda. Con un entranador estudioso, estratega, que nos conoce mejor que nadie, porque nos ha entrenado, porque sus visitas a Anoeta son practicamente contínuas. Un partido contra viejos conocidos, como Mikel Balenciaga, J.J. Barkero, Sergio Boris, y otros muchos que han vestido la txuri-urdin, o la rojiblanca, y en algunos casos, las dos.

La cosa se puso más interesante aun, cuando el domingo a las 2 de la tarde se conocía que el Rayo y el Betis empataban, y dejaban a la Real, con una inmejorable oportunidad de meterse en los puestos de ascenso, de colocarse segunda, por primera vez en 3 años.

Miedo, era lo que inspiraba la tarde. La Real había fallado continuamente los años anteriores en las fechas claves. En esos domingos que dices, “si hoy ganamos…” Contra el Racing, contra el Celta, contra el Alaves, y otros muchos partidos que debieron de ganarse por casta, por orgullo, por afición. Y no se ganaron. Y por eso estamos donde estamos. El año pasado tuve que pasar Marzo, para que un equipo aspirante al ascenso como la Real, sumase dos triunfos consecutivos. Este año, 6 jornadas. Pero no es por eso por lo que la Real este año huele a ascenso.

Ayer ganamos a lo campeón. Firmando el primer gol, en la primera llegada del equipo. Balón largo de Elustondo (muy mejorado estos últimos dos partidos), la baja Agirretxe (que baja cualquier balón que le lances), y remata, de zurda, la gran sorpresa de la pretemporada con permiso de Griezman, David Zurutuza. El segundo, a la contra, con el equipo rival volcado en ataque, pase en profundidad, jugada personal de Xabi, y sin pensarselo hasta dentro. 0-2 en dos tiros a puerta.

Descanso, 3 cambios en el rival, y a los 7 minutos, gol de Numancia. Es uno de esos momentos, que temes escuchar la radio. Porque ya sabes de que va el asunto. Sabes como puede terminar, como puede transcurrir el resto del partido, y efectivamente. Los pitidos del gol alteran tu corazón, el narrador comenta que hay gol en Numancia, en Los Pajaritos, y no hace falta oir nada más, porque sabes que es el gol del empate. Ayer no.

Ayer la Real tiró de orgullo, tiró de lo que un día fue, y será. Equipo campeón. No dejó al rival respirar, crecerse ante el gol, y machacó en cuanto pudo. Sumarle a eso, el mejor portero de la categoría de largo, la mejor portería de la categoría, con dos estupendos refuerzos, que hacen no notar la baja del portero internacional. Un central llevado al lateral, para sufrir menos. Cambios continuos de posición en la línea de 3 tras el delantero, con un creciente, valiente y resolutivo Griezman. Con un jugador de clase y seguridad como Prieto, y con un mediapunta llegador (nuestro Kaká) dando y marcando. Sumar a eso un 9 indiscutible, de los de antaño, de los luchadores, de los guerreros, como si de Satrus se tratase. ¿Quien se acuerda de Diaz de Cerio? ¿De Castillo? Mejor. Dejaremos paso a los nuevos, creceremos juntos, Anoeta se rendirá al equipo, le dará todo lo que tiene, siempre que el equipo lo de, porque si de algo se caracteriza esta afición, es de su orgullo por ser, de un club centenario y campeón, como lo es nuestra Real Sociedad.

Orgulloso, de sentirme realista, de ser realista, de sufrir y disfrutar como un realista.

A por el Salamanca!

Escrito por: Tribunako1

Fichaje de Alto Riesgo

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El Forero Epaitegia2 ha escrito este post en el foro foroauparealsociedad.com. Me ha parecido interesantísimo, por lo cual, siempre con su permiso, lo pongo a continuación:

Los malos jugadores de ajedrez suelen pasarse media hora pensando una jugada. Le dan vueltas y vueltas. Piensan en mover, por ejemplo, el caballo, y comienzan a imaginar todas las variables que tal movimiento produce. Si yo muevo caballo, se dicen, él mueve peón, y, entonces, yo muevo reina a c3, por lo que él mueve torre. O si no, prosiguen en su interminable media hora, él mueve también caballo, por lo que yo tengo que mover alfil para enrocar después. O si no…

Y así, van viendo lo bueno y lo malo que tal movimiento de caballo produce. Sin embargo, y por eso son malos jugadores de ajedrez, llega un momento, allá por el minuto 29, en el que se fijan en otra pieza que hasta entonces apenas habían visto, una torre por ejemplo, y ven que llevándola a c1 amenazan a la reina. Tal descubrimiento les ciega, y sin reflexión ninguna, cogen y mueven la susodicha torre seguros de la gran variante que se acaban de sacar de la manga. Evidentemente, las consecuencias de ese movimiento sin reflexión suficiente rara vez no son nefastas, pues con tal movimiento han dado ventaja al oponente al otro lado del tablero, y el mal jugador de ajedrez se va para casa tres movimientos más tarde.

El movimiento de fichar a un entrenador como Lasarte (en la foto, el de bigotes), absolutamente desconocido por todos nosotros, suena a movimiento flautero de ajedrez como el descrito. Cierto es que no conocemos al bueno de Martin y que no tenemos base suficiente para opinar, aunque ese “saca el machete, Lasarte, saca el machete” ya nos dice que, al menos como jugador, no se trataba precisamente de un poeta del balón. Evidentemente, puede ocurrir que como entrenador sea diferente a lo que fue como futbolista, por lo que me temo que vamos a tener que convivir con esa duda (y con ese pánico) hasta que la temporada comience.

Sin embargo, sí podemos hacer una valoración sobre la estrategia que supone fichar a un entrenador de esas características, y lo primero que vemos en tal movimiento es un auténtico desprecio al riesgo.

Este consejo es un consejo extraordinario, interino, que dirige una sociedad que pende de un alambre. Si a algo se debe es a la prudencia, y no solo en lo referente a los temas económicos, sino también a los deportivos. La prudencia, evidentemente, se traduce en tomar solo los riesgos inevitables, y en este asunto de Lasarte se están tomando los inevitables, los evitables y hasta los no recomendables.

El Consejo debería darse cuenta de que el hipotético fracaso de un Lasarte no es lo mismo que el hipotético fracaso de un Arconada. De hecho, si un entrenador desconocedor de la categoría y del fútbol español como Lasarte fracasa, el Consejo fracasa, pues el tal Lasarte es su apuesta exclusiva. Además, existe el agravante de haber fracasado por pasarse de listo. En cambio, si un entrenador con experiencia y cierto prestigio como Arconada fracasa, al Consejo no se le puede achacar seriamente que no haya hecho lo que debía en el apartado del entrenador, pues ha fichado a uno que cumple con todas las características a priori para ocupar el banquillo realista: de la casa, con experiencia cercana y hasta joven.

En cierta manera, a mí este Lasarte me recuerda a Oliva. En ambos casos, un director deportivo trata de imponer un nombre de alto riesgo para los regidores del club. En el caso de Oliva, el presidente Badiola se enfrentó, con buen criterio en mi opinión, a tan pintoresca propuesta de Aiestaran. En este caso, me temo que el consejo va a tragar con la propuesta del inefable Loren, el cual merece un post aparte que escribiré en cuanto tenga tiempo, mañana. Se titulará “Qué puta vida”.

Por Epaitegia2.

Si no coneceis el Foro: http://www.foroauparealsociedad.com/foros/default.asp